Para que sirve toda la tecnologia...

Los sistemas de tráfico y los procesos logísticos modernos parecen ser para muchos algo natural y casi trivial. En realidad, estas áreas estándares en nuestro día a día, complejas y volubles, son normalmente subestimadas.

Incluso el uso de un drone de transporte, tan excepcional como es su uso, difícilmente funcionaría sin la acción humana. Con Schmechel la dirección de calidad tiene un alto valor, simplemente por los grupos de productos de nuestros clientes. Por eso se convierte en un reto asegurar una calidad consistente a través de todo el proceso de un pedido. La comunicación huma es el parámetro fundamental de la secuencia operacional.

El valor de las personas

El ser humano es el centro de nuestras acciones, ya sea cliente, compañero o quien esté involucrado en un pedido. Comenzando con la aceptación de un pedido es cuestión de reconocer los detalles importantes de los requerimientos de un cliente, además de los datos invariables.

Depende no solo de la simple detección de un pedido sino, y especialmente, cuando llega vía EDI. Con los productos delicados, la clasificación del pedido debe ser analizada entre líneas para obtener una resolución de manera óptima. Este reto comienza con la selección del vehículo correcto para la demanda, con el plan de rutas, hasta la organización de los permisos y aprobaciones necesarias.

Pese a la automatización de los flujos de datos – en paralelo el conductor debe conocer en ruta o en cualquier momento, qué procesos y actividades tiene que realizar – de modo orientado al producto y al cliente. En este punto una dirección diligente de calidad y dirección de procesos proporciona normalización, incluso para diferentes complejidades de cada empleado, con lo que las tasas de error se reducen, tendiendo al deseable cero.

En el futuro, el éxito de una compañía será determinado por la propiedad de los escasos recursos de empleados cualificados. Por eso, Schmechel invierte cada vez más en la formación desde los aprendices hasta los profesionales “viejos zorros” con “manos curtidas”.

Un programa de formación estandarizado que se repite con regularidad, ayuda a no realizar errores por los empleados, al mismo tiempo que permite detectar fallos al principio para identificar discrepancias. Revisiones constantes y ayudas en el momento y en el lugar adecuado son necesarias, especialmente cuando no hay requerimientos estándares, todo esto respaldado por proceso integral telemático.

Implicación del trabajador

A pesar de los sofisticados mecanismos, la calidad depende de forma directa de las comunicaciones interpersonales incluso, y en especial, cuando un trabajo requiere más atención. La experiencia de nuestra formación en conceptos apropiados y adecuados en un mundo en constante cambio de trabajo y demográfico son los retos para la dirección de calidad en Schmechel.

La implicación de todos los trabajadores en el conocimiento del proceso operacional y la provisión de un conocimiento apropiado, cuando ocurren errores, es parte del trabajo rutinario base de la garantía de calidad.

En los últimos años, se ha comprobado que las compañías con un tamaño en el que los trabajadores y la dirección se conocen unos a otros de manera personal, además están involucrados en el proceso, producen mejores resultados que en una estructura global anónima en la que el individuo es normalmente un pequeño eslabón en los trabajos, y no una parte igualmente importante del desarrollo. Schmechel aborda esto como un reto muy serio, mediante la formación de la plantilla más joven tanto en los sectores técnicos como comerciales.